Vuelve el humor negro compostelano

 

Nueve siglos han transcurrido desde que Santiago el mayor resucitó tres veces de entre los muertos para rogarle al emperador Carlomagno que liberase la tierra galaico-minhoita de los infieles sarracenos.  Al menos, así lo cuenta el Códice Calixtino (obra que alcanzó la fama gracias a un electricista) con evidente humor negro.

Ahora es don Ramiro, el ricachón de Compostela, quien se presenta después de muerto para darle a su fortuna el destino que se merece. Solo uno de sus descendientes la recibirá, aunque por poco tiempo.

Acerca del libro

LA RESURRECCIÓN DE DON RAMIRO viene siendo escrita desde el año 2004 sin intención de ser publicada. Sin embargo, los tiempos que vivimos nos plantean una enrevesada pregunta: ¿somos dignos herederos de nuestros causantes, de aquéllos que derrotaron a la intolerancia y al despotismo e iniciaron la construcción de una humanidad solidaria, dialogante y dirigida por la razón?

El autor de esta obra ha querido dar respuesta a esta cuestión a través de la historia de los hijos de don Ramiro, individuos indolentes dispuestos a matar a su padre para no perder su herencia, para seguir dilapidando una fortuna que nunca podrían amasar con su esfuerzo.

Para ello ha recurrido a una vieja forma literaria injustamente caída en desuso, el sainete (un sainete contra natura, es cierto) pues, abusando de las palabras de don Roque Barcia Martí, puede afirmarse que se trata de una historia “entre el mundo de ayer y el mundo de hoy, sobre cuyos cimientos ha de levantarse el mundo de mañana”.

Nueve siglos después del Códice Calixtino, vuelve el humor negro de Compostela.

Explora el universo de don Ramiro

Te invitamos a sumergirte en el mundo de "La Resurrección de Don Ramiro". Aquí encontrarás un adelanto de la trama, los personajes que dan vida a la historia y el contexto que rodea esta obra.

Fauna y flora del caserón de don Ramiro

“La Resurrección de don Ramiro” cuenta los avatares de una familia encabezada por el viejo don Ramiro, tercera generación de los ricachones de Compostela.

Por imposición de su padre, no por gusto, don Ramiro se casó con doña Angustias, hija de un Marqués, con la que tuvo seis hijos.

Esta parte de la historia la cuenta con particular gracejo Mercedes, la mercera, en el segundo capítulo de la primera parte.

Ramiro, hijo, enamorado (¿o no?) de Dorito Fernández, emigrado a Londres por necesidades económicas y de las otras.

Begoña, la que mantiene el pabellón de la familia bien alto en los lujosos salones de Madrid.

Consuelo, viuda con siete hijos, que ejerce de madre superiora en el convento de Pantón y que ha herederado la pasión de sus ancestros por los negocios.

Los hijos del hijo fallecido en la guerra, David, y la viuda de éste, viciosos de la molicie.

Arlequina, cabeza loca, cuerpo de diosa.

Alfonso Andrés, progre por despiste que solo se preocupa de sí mismo.

La única flor de la casa es doña Remedios, la vieja criada de la familia que ha criado a todos los hijos tan bien y tan mal como si fuesen suyos.

 

Compostela

Compostela es el escenario en el que discurre esta historia porque no había podido acontecer en ninguna otra parte. Esta ciudad no solo se erigió sobre un cementerio, esta ciudad es un cementerio en el que vivimos los muertos que miles de personas vienen a visitar como si todos los días del año fuesen de difuntos.

Compostela son monumentos, como la iglesia de San Benito del Campo, el Pazo de Amarante; calles, como la Plaza de Cervantes, la Algalia de Abajo, el Preguntoiro, la Plazuela de San Miguel.

Pero Compostela es, sobre todo, personas, como doña María Luisa Saavedra y doña Isabel del Castillo; Mercedes, la mercera, y el inspector Romero; don Roberto Bracamonte y don José María Pérez Rodríguez o Pérez y Rodríguez, según acostumbra a hacer imprimir en sus tarjetas de visita; el paria Miguelín, el músico Meolindo; los taberneros, como Manolo, el de la taberna de la calle del Peso, Rogelio, del Ártico o Manolo, el Pelao; y también los clientes y camareros de la cafetería Cafeses, S.L., luego reconvertido a Regalos, S.L.; los camareros del Derby; Vicente, el quiosquero del Toral.

No son seres reales, tampoco imaginarios, son los habitantes de la ciudad del muerto, el lugar en el que vive la amada de don Ramiro.

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Ubicación

Santiago de Compostela
España

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